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Desarrollando la inteligencia emocional del médico

En Medicina la inteligencia emocional es un concepto clave para organizar las destrezas interpersonales y de comunicación en el ámbito de la profesión médica. Acorde a esto, se dice que la inteligencia emocional en la Medicina ayuda en:

  1. la relación médico-paciente, y aspectos relacionados con la calidad del cuidado y la satisfacción del paciente.
  2. El rendimiento, el nivel de implicación y la satisfacción profesional de los médicos.
  3. Entrenamiento y desarrollo de las habilidades de comunicación clínica.

Definición de la inteligencia emocional

La inteligencia emocional tiene sus raíces en el concepto de inteligencia social identificado por primera vez, por Thorndike en 1920, quien define la inteligencia emocional como “la capacidad de entender, gestionar y actuar con prudencia en las relaciones humanas”. Esta inteligencia está compuesta por una serie de habilidades emocionales, que se pueden definir como “las capacidades y disposiciones para crear voluntariamente un estado de ánimo o sentimiento a partir de las ideas que tenemos sobre lo que ocurre”.

Se considera una persona inteligente emocionalmente cuando es capaz de:

1) Evaluar las emociones en él mismo, lo que significa tener la capacidad para entender sus emociones profundas y ser capaz de expresarlas naturalmente.

2) Evaluar y reconocer las emociones en otros, percibiendo y entendiendo las emociones de las personas que los rodean.

3) Usar cualquier emoción para facilitar el rendimiento.

La inteligencia emocional un tema pendiente en la enseñanza de medicina

En Medicina se ha centrado la enseñanza y la formación en aprender diferentes competencias, habilidades y aptitudes enfocadas a desarrollar la parte clínica de la Medicina, se utiliza la medición del coeficiente intelectual (CI), como único referente para evaluar la inteligencia de los alumnos, sin embargo actualmente se ha demostrado que el coeficiente emocional (CE) es también un parámetro útil y necesario, sobre todo en las áreas de la salud, ya que mide la capacidad del individuo de sentir, entender y controlar los estados anímicos propios y de las personas que le rodean.

En la formación aún se les indica a los alumnos que es mejor no relacionarse mucho con los pacientes y que no “se involucren emocionalmente”, situación compleja para ellos porque son seres humanos que sienten y se mueven por emociones. Los médicos durante sus estudios y ya como profesionales viven cotidianamente situaciones de muerte y sufrimiento, podríamos decir que “esto es su materia prima” y deben de afrontarlas de manera adecuada, ayudando al paciente y a la familia, al mismo tiempo que se protegen del sufrimiento.

Asimismo, la regulación de emociones juega un punto importante, cuando un médico tiene que dar una mala noticia a un paciente requiere la habilidad de evitar dar respuestas emocionales descontroladas.

Por esto desarrollar esta inteligencia en el profesional médico desde las universidades es muy importante, en este tiempo de COVID-19, indudablemente su fortaleza y valor han sido aplaudidos alrededor del mundo, pero se han comprobado muchos casos de personal médico que ha entrado en depresión debido al tema del coronavirus.

Dejar la crisis en el hospital, no es una tarea fácil, pero es posible.

La incertidumbre y el estrés que conlleva las dificultades en la atención médica durante un brote epidémico como el coronavirus (COVID-19), esto exige una especial atención a las necesidades de apoyo emocional del personal sanitario. Cuidarse a sí mismo y animar a otros a auto cuidarse mantiene la capacidad de cuidar a los pacientes.

El personal sanitario suele pensar que siempre hay que estar disponible para el otro y que sus necesidades son secundarias, sin pensar que no comer y no descansar produce agotamiento. Asegúrese de comer, beber y dormir regularmente. No hacerlo pone en riesgo su salud mental y física y también puede comprometer su capacidad para atender a los pacientes.

Es mejor disponerse a cumplir los siguientes puntos para poder mantener una inteligencia emocional estable, o entrenar a nuestra mente para atravesar por situaciones difíciles:

  • Cuidar las necesidades básicas Siempre que sea posible

Permítase hacer algo no relacionado con el trabajo que encuentre reconfortante, divertido o relajante. Escuchar música, leer un libro o hablar con un amigo puede ayudar.

  • Descansar

Es algo difícil en un médico debido a las guardias que debe realizar, pero siempre que tenga un tiempo libre, descanse, no solo duerma, descase realmente.

  • Hable con sus compañeros y reciba apoyo mutuo.

El aislamiento debido al brote infeccioso puede producir miedo y ansiedad. Cuente su experiencia y escuche la de los demás. Mantenga el contacto con compañeros

  • Algunas personas necesitan hablar mientras que otras necesitan estar solas.

Reconozca y respete estas diferencias en usted, sus pacientes y sus compañeros, no insista en ayudar.

  • Eliminar la exposición a los medios de comunicación

Como lo mencionamos en un ítem anterior, busque otras actividades, evite la televisión, radio, prensa y redes sociales, o por lo menos evite leer noticias relacionadas al covid 19.

  • Aplique las estrategias de regulación emocional que conozca

Las técnicas de respiración, atención plena, el ejercicio físico, etc; pueden ser útiles para la desactivación emocional, fisiológica y/o cognitiva.

Por último, no descuides a tu familia, ellos son tus primeros pacientes, cuídalos y aconséjalos lo más que puedas.

Referencias Bibliográficas:

El papel de la enfermería en tiempos de la crisis

La OMS designó el 2020 como el “Año de la enfermería” en celebración del aniversario número 200 de Florence Nightingale (1820–1910), quien fue una enfermera, escritora y estadística británica, considerada precursora de la enfermería profesional moderna.

Más allá de Florence, los enfermeros y enfermeras han estado allí siempre, las vemos en las películas de guerra siempre asistiendo a los soldados, sin olvidar que en realidad esas guerras pasaron y ellas estuvieron allí, en medio de guerras y pandemias.

Muchas organizaciones, asociaciones profesionales, sistemas de atención de salud y otras entidades estaban preparadas para celebrar las numerosas contribuciones de las enfermeras en el avance de la salud y el bienestar de las personas en cada país.

Es totalmente coincidente que éste también fuera el año de una crisis de salud internacional que nadie se esperaba. Hoy el mundo entero está lidiando con el impacto de la pandemia de coronavirus (COVID-19) y las enfermeras han estado ahí, en primera línea, desde el primer día.

El 10 de marzo de 2020, la OMS declaró el brote de coronavirus como una pandemia, Este tipo de llamada a la acción no es nuevo para la enfermería. A lo largo de la historia, la profesión ha desarrollado un papel importante en los tiempos de crisis y ha brindado atención, cuidados e innovación que ha salvado vidas y reducido el sufrimiento. Esta situación no es diferente.

Una vida dedicada al cuidado y atención de los enfermos

Las contribuciones de enfermeras para mejorar la salud de la población en tiempos de crisis se remontan a los días de Nightingale, fundadora de la enfermería moderna. En 1918, durante la desastrosa pandemia de influenza, las enfermeras se mantuvieron firmes al modelar las enseñanzas de Nightingale, una auténtica defensora del buen lavado de manos como medida de prevención de infecciones.

En décadas posteriores, las enfermeras respondieron a la llamada una y otra vez, siendo protagonistas en primera línea durante algunos de los brotes de enfermedades infecciosas más recientes a nivel mundial, incluida la gripe porcina H1N1, el ébola, el síndrome respiratorio agudo severo y el síndrome respiratorio del Medio Oriente. Enfermo

Al igual que en crisis sanitarias anteriores, las enfermeras de todo el mundo han dado un paso adelante y se han colocado en primera línea para combatir la propagación de COVID-19.

Desde brindar atención y cuidados directos a pacientes hospitalizados/UCI hasta participar activamente en otras intervenciones a gran escala.

Las enfermeras de hoy son equipos líderes de respuesta demostrando profesionalidad y entrega absoluta aportando su conocimiento, experiencia y competencia.

Sin duda se merecen todos los aplausos que ya las personas les han dado, ojalá y ese reconocimiento venga acompañado de políticas que mejoren su calidad de vida, y les de las garantías para poder trabajar sin problemas.

Gracias a todos los profesionales de enfermería, pieza fundamental del sistema sanitario.

Referencias Bibliográficas: