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La piel envejece porque sus células se «olvidan»

Científicos del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) y el Centro Nacional de Análisis Genómica del Centro de Regulación Genómica (CNAG-CRG) han descubierto que la piel envejece porque sus células se «olvidan» de cuál es su función y deja de secretar colágenos y otras proteínas.

La investigación, realizada en ratones y que publica este jueves la revista Cell, abre nuevas vías para desarrollar productos cosméticos, pero también para medicamentos que mejoren la cicatrización de heridas en personas mayores.

El estudio ha demostrado que la piel envejece y deja de tener la capacidad de regenerarse porque las células pierden su identidad celular, como si «olvidaran» lo que son, y este hecho altera su función y afecta al tejido.

El estudio revela rutas celulares y moleculares que se modifican con el paso del tiempo y que, según los investigadores, si se modulan se podría retrasar o incluso revertir el envejecimiento de la piel.

Células esenciales para la producción de colágeno

Según ha explicado el investigador del IRB Salvador Aznar Benitah, los fibroblastos son esenciales para producir colágeno y otras proteínas que conforman la dermis y que permiten que la piel mantenga su función de barrera de forma adecuada y para reparar las heridas.

«A medida que envejecemos, la dermis pierde la capacidad de mantener la producción de colágeno y, en consecuencia, su capacidad de reparar heridas queda muy mermada», ha señalado Aznar.

«Esto conlleva muchos problemas para las personas mayores que no cicatrizan bien y la barrera de su piel es deficiente, lo que hace aumentar la predisposición de infecciones tanto de la misma piel como sistémicas», ha añadido.

Según Aznar, «que la pérdida de la identidad celular sea una de las causas del envejecimiento es un concepto muy interesante que creemos que no se había observado antes».

Holger Heyn, investigador del CNAG-CRG y colíder de este estudio, ha especificado que «las tecnologías de hoy permiten el análisis molecular célula a célula. En este trabajo, hemos utilizado estos métodos avanzados para seguir en alta resolución los fibroblastos a medida que envejecen».

Los fibroblastos adquieren características de células de grasa

El estudio, cuya primera autora es la estudiante de doctorado del IRB Marion Salzer, muestra que, durante el envejecimiento, los fibroblastos de la piel van adquiriendo muchas características de adipocitos (células de la grasa).

«Esto conlleva que pierdan su identidad celular y que, además, dejen de producir y secretar colágeno como deberían hacerlo», según Salzer.

El análisis unicelular confirmó esta pérdida de identidad de los fibroblastos en ratones de edad avanzada.

Aunque se trata de una investigación básica, Aznar ha remarcado que «este nuevo conocimiento no sólo podría tener aplicaciones cosméticas, como para cremas anti-arrugas, sino mucho más importante, para aplicaciones terapéuticas destinadas a que la piel de las personas mayores cicatrice mejor después de una herida o una operación».

Referencias Bibliográficas:

Prevención de la preeclampsia y la eclampsia

Los trastornos hipertensivos como la preeclampsia y la eclampsia figuran entre las principales causas de mortalidad materna y prematuridad, especialmente en países de ingresos bajos.

Los partos prematuros constituyen la causa más importante de mortalidad neonatal temprana y mortalidad de menores de un año, y los supervivientes presentan un mayor riesgo de afecciones respiratorias y morbilidad neurológica a largo plazo.

Por lo general, la tensión arterial disminuye al comienzo del embarazo y después va elevándose lentamente hasta el final de la gestación. Sin embargo, la obesidad, la diabetes, el embarazo gemelar o en la adolescencia y un bajo consumo de calcio alteran este equilibrio y aumentan el riesgo de preeclampsia.

Los suplementos incrementan la ingesta de calcio y, por consiguiente, reducen el riesgo de trastornos hipertensivos durante el embarazo.

En zonas con ingesta baja de este elemento, la OMS recomienda la suplementación con calcio durante el embarazo para prevenir la preeclampsia en todas las mujeres, particularmente las que presentan un alto riesgo.

Si es posible, junto con el suministro de suplementos ha de proporcionarse asesoramiento para promover unos hábitos alimentarios adecuados.

Referencias Bibliográficas:

Identifican una nueva enzima digestiva

Las proteínas y péptidos que ingerimos son componentes esenciales de nuestro organismo, hasta el punto que casi la mitad de las unidades que forman nuestras proteínas, los aminoácidos, se obtienen únicamente a partir la alimentación. Son los llamados aminoácidos esenciales (el resto los podemos sintetizar directamente a nuestras células). Este proceso se denomina digestión y las enzimas proteolíticas, presentes en nuestro sistema digestivo, juegan un papel muy importante a la hora de romper o “digerir” los péptidos y proteínas de los alimentos en estas unidades más pequeñas para que puedan ser absorbidas en el intestino y reutilizadas.

De entre todas las enzimas proteolíticas presentes en el sistema digestivo, las carboxipeptidasas juegan un papel esencial en la liberación de los aminoácidos. Hasta ahora se conocían carboxipeptidasas con actividad sobre casi todos los 20 aminoácidos que forman las proteínas, pero faltaba encontrar una clase de carboxipeptidasas que liberen aminoácidos que tienen cargas negativas (glutámico y aspártico, importantes biológicamente).

En el trabajo que los investigadores acaban de publicar en la revista PNAS, revista científica de la Academia de Ciencias de USA, presentan la caracterización estructural y el mecanismo de acción de una nueva carboxipeptidasa del intestino delgado, llamada CPO, que presenta especificidad de reconocimiento frente estos aminoácidos.

La estructura tridimensional de esta enzima, obtenida gracias a la cristalografía de proteínas y la luz del sincrotrón ALBA, ha permitido observar claramente que la presencia de un solo aminoácido de arginina en el bolsillo de especificidad de la enzima es suficiente para conferir esta capacidad de reconocer y digerir péptidos y proteínas con aminoácidos cargados negativamente.

De este modo, la combinación de la actividad de la CPO, descrita en esta investigación, con la de las ya conocidas carboxipeptidasas pancreáticas, completan el abanico de la digestión de la gran mayoría de proteínas de nuestra alimentación, un proceso indispensable para la vida.

Referencias Bibliográficas:

Indigestión y problemas en el tracto gastrointestinal

La indigestión, también conocida como dispepsia, es una afección común. Puede ocurrir cuando el cuerpo tiene problemas para digerir la comida. Se produce en el tracto gastrointestinal. El tracto gastrointestinal es una secuencia de órganos que intervienen en la digestión. Cualquier persona puede tener indigestión. Puede tenerla en algunas ocasiones o como un problema constante. Los síntomas y las causas varían según el caso. Si no hay una causa conocida para la indigestión, se conoce como dispepsia funcional.

Síntomas de la indigestión

La indigestión puede sentirse como un dolor de estómago. Puede haber una variedad de síntomas que incluyen:

Dolor, malestar o una sensación de ardor en el pecho o el estómago; eructos; hinchazón abdominal; ruidos estomacales o gases; reflujo ácido; acidez estomacal; náuseas o vómitos.

Si los síntomas continúan por más de dos semanas, se debe buscar atención médica de inmediato, especialmente si los síntomas son graves, por ejemplo:

Dificultad para respirar; dificultad para tragar; vómitos continuos; vómitos con sangre; dolor repentino en el pecho, el brazo, el cuello o la mandíbula; sudor frío; heces densas, negras o con sangre.

¿Qué causa la indigestión?

Una gran cantidad de factores pueden causar indigestión. Estos factores pueden incluir:

comer ciertos alimentos difíciles de procesar, como los alimentos con alto contenido de especias, grasas, ácidos o fibra; comer en exceso; comer demasiado tarde en el día; fumar; beber alcohol; tomar demasiada cafeína; tomar ciertos medicamentos; falta de sueño; estrés.

Los problemas en el tracto gastrointestinal u otros problemas de salud también pueden causar indigestión. Estos incluyen:

Reflujo ácido, reflujo gastroesofágico (RGE) o enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): una reacción a los alimentos y las bebidas, donde los contenidos vuelven a subir desde el estómago. El ácido puede llegar hasta el esófago, el órgano en forma de tubo que conecta la boca y el estómago. El reflujo ácido también puede producir vómitos. Esta afección provoca ardor de estómago debido al alto contenido de ácido.

Síndrome de colon irritable: un trastorno que afecta los intestinos. Los síntomas incluyen dolor de estómago, hinchazón abdominal, gases, estreñimiento y diarrea.

Infección: una infección bacteriana por Helicobacter pylori (H. pylori) puede causar indigestión.

Gastroparesia: una afección que afecta la digestión. Si los músculos en el tracto gastrointestinal dejan de funcionar, el cuerpo se ralentiza o detiene el movimiento de los alimentos. Los síntomas incluyen náuseas, vómitos, dolor de estómago, hinchazón abdominal y reflujo ácido.

Úlcera: una llaga en el revestimiento del estómago (úlcera péptica), el intestino delgado o el esófago.

Gastritis: inflamación del revestimiento del estómago.

Cáncer de estómago: es una afección rara, pero la indigestión puede ser uno de sus signos.

Referencias Bibliográficas:

Diferencias entre síntomas de gripe y resfriados en niños

Muchos padres confunden resfriado con gripe porque muchos de los síntomas son similares. Sin embargo, son enfermedades totalmente diferentes y debemos aprender a diferenciarlas. En ambas se dan síntomas como el dolor de cabeza o la fiebre, pero ambas tienen algunas particularidades que distinguen una de otra. Te enseñamos a diferenciar gripe de resfriados a partir de su sintomatología. Así es como se manifiesta el dolor de cabeza y fiebre durante la gripe y resfriados en los niños.

Síntomas de la gripe en niños

La fiebre y el dolor de cabeza son síntomas muy frecuentes y comunes en muchas enfermedades infantiles. Son señales de que algo no va bien y que el cuerpo de nuestro hijo lucha contra una amenaza. Pero no siempre se manifiestan con la misma intensidad y regularidad. Según sea el dolor de cabeza y la fiebre, podemos distinguir una gripe de un simple resfriado. Descubre cómo se manifiestan en cada caso.

1. El dolor de cabeza durante el resfriado: En el caso de los resfriados, se puede dar un dolor de cabeza persistente, a menudo relacionado con la mucosidad o taponamiento nasal. En este caso, son dolores poco intensos pero sí muy regulares. Se mantienen durante bastante tiempo y se localizan sobre todo en la zona de la frente, debajo de los ojos y en los dientes superiores o mandíbula superior. Para eliminar el dolor de cabeza, lo mejor es intentar reducir la inflamación nasal.

2. El dolor de cabeza durante la gripe: El dolor de cabeza es un síntoma bastante común durante el proceso gripal. Se trata de cefaleas o jaquecas más intensas que en el caso del resfriado y además son muy persistentes. De hecho, pueden llegar a durar alrededor de una semana (lo que suele durar aproximadamente la gripe). Pero además, este tipo de dolor, irá acompañado de dolores musculares y escalofríos, así como una pérdida de fuerza y fatiga o agotamiento.

La fiebre durante resfriado y gripe en los niños

La fiebre es quizás uno de los síntomas que más preocupa a los padres. Y sin bien es cierto que es un mecanismo natural y necesario del cuerpo ante determinados virus o gérmenes, no deja de ser en ocasiones alarmante. Sin embargo, no es igual en resfriados que durante la gripe. Aprende a diferenciar ambas enfermedades a partir de cómo sea la fiebre de tu hijo:

1. La fiebre durante el resfriado: Muchos padres se preguntan si puede darse un cuadro febril durante un resfriado. La respuesta es sí. Sin embargo, suele tratarse de una fiebre mucho más baja que en el caso de la gripe. En muchos casos, se trata solo de febrícula (cuando la fiebre no llega a los 38ºC).

2. La fiebre durante la gripe: La fiebre durante el proceso gripal es más alta que en el caso de resfriados. No te asustes si el termómetro se acerca a los 40 ºC. En la mayoría de casos de gripe, los niños presentan episodios febriles con picos muy altos. Además, la gripe aparece sin avisar, de repente. En estos casos, lo mejor es que procures mantener la temperatura de su habitación baja, que no le abrigues y le ofrezcas muchos líquidos, ya que es durante los procesos febriles cuando más peligro de deshidratación existe.

Diferencias entre los síntomas de gripe y resfriados en la infancia

Muchos padres confunden resfriado con gripe porque muchos de los síntomas son similares. Sin embargo, son enfermedades totalmente diferentes y debemos aprender a diferenciarlas. En ambas se dan síntomas como el dolor de cabeza o la fiebre, pero ambas tienen algunas particularidades que distinguen una de otra. Te enseñamos a diferenciar gripe de resfriados a partir de su sintomatología. Así es como se manifiesta el dolor de cabeza y fiebre durante la gripe y resfriados en los niños.

Síntomas de la gripe en niños

La fiebre y el dolor de cabeza son síntomas muy frecuentes y comunes en muchas enfermedades infantiles. Son señales de que algo no va bien y que el cuerpo de nuestro hijo lucha contra una amenaza. Pero no siempre se manifiestan con la misma intensidad y regularidad. Según sea el dolor de cabeza y la fiebre, podemos distinguir una gripe de un simple resfriado. Descubre cómo se manifiestan en cada caso.

1. El dolor de cabeza durante el resfriado: En el caso de los resfriados, se puede dar un dolor de cabeza persistente, a menudo relacionado con la mucosidad o taponamiento nasal. En este caso, son dolores poco intensos pero sí muy regulares. Se mantienen durante bastante tiempo y se localizan sobre todo en la zona de la frente, debajo de los ojos y en los dientes superiores o mandíbula superior. Para eliminar el dolor de cabeza, lo mejor es intentar reducir la inflamación nasal.

2. El dolor de cabeza durante la gripe: El dolor de cabeza es un síntoma bastante común durante el proceso gripal. Se trata de cefaleas o jaquecas más intensas que en el caso del resfriado y además son muy persistentes. De hecho, pueden llegar a durar alrededor de una semana (lo que suele durar aproximadamente la gripe). Pero además, este tipo de dolor, irá acompañado de dolores musculares y escalofríos, así como una pérdida de fuerza y fatiga o agotamiento.

La fiebre durante resfriado y gripe en los niños

La fiebre es quizás uno de los síntomas que más preocupa a los padres. Y sin bien es cierto que es un mecanismo natural y necesario del cuerpo ante determinados virus o gérmenes, no deja de ser en ocasiones alarmante. Sin embargo, no es igual en resfriados que durante la gripe. Aprende a diferenciar ambas enfermedades a partir de cómo sea la fiebre de tu hijo:

1. La fiebre durante el resfriado: Muchos padres se preguntan si puede darse un cuadro febril durante un resfriado. La respuesta es sí. Sin embargo, suele tratarse de una fiebre mucho más baja que en el caso de la gripe. En muchos casos, se trata solo de febrícula (cuando la fiebre no llega a los 38ºC).

2. La fiebre durante la gripe: La fiebre durante el proceso gripal es más alta que en el caso de resfriados. No te asustes si el termómetro se acerca a los 40 ºC. En la mayoría de casos de gripe, los niños presentan episodios febriles con picos muy altos. Además, la gripe aparece sin avisar, de repente. En estos casos, lo mejor es que procures mantener la temperatura de su habitación baja, que no le abrigues y le ofrezcas muchos líquidos, ya que es durante los procesos febriles cuando más peligro de deshidratación existe.

Referencias Bibliográficas::

Conoce más sobre la influenza y sus efectos

Gripe es otro nombre para la influenza. Es una enfermedad causada por un virus respiratorio. La infección puede propagarse rápidamente en las comunidades ya que el virus se transmite de persona a persona.

Cuando alguien con gripe tose o estornuda, el virus de la gripe viaja por el aire, y las personas cercanas, incluyendo a los niños, lo pueden inhalar por la nariz o por la boca.

También se puede transmitir el virus cuando su niño toca una superficie dura contaminada, como el pomo de la puerta y luego coloca su mano o los dedos en la nariz o boca o se frota los ojos.

¿Cuándo es la temporada de la gripe?

La temporada de la gripe o influenza suele comenzar en el otoño y terminar en la primavera. Cuando hay un brote o epidemia, generalmente durante los meses de invierno, la enfermedad tiende a ser más fuerte en los niños en edad preescolar o escolar. Los adultos encargados del cuidado de los niños están más expuestos y pueden contraer la enfermedad. ​​

Estos son algunos de los síntomas de la gripe:

  • Una fiebre repentina (por lo general de más de 38 °C
  • Escalofríos y temblores
  • Dolor de cabeza, dolores corporales y sentirse mucho más cansado de lo habitual
  • Dolor de garganta
  • Tos seca y áspera
  • Nariz congestionada y secreciones nasales

Es posible que algunos niños vomiten y tengan deposiciones blandas (diarrea).

Después de los primeros días de estos síntomas, un dolor de garganta, congestión nasal y tos continua, se hacen más evidentes. La gripe puede durar una semana o incluso más. Un niño con un resfriado común generalmente sólo tiene algo de tos, secreción nasal y fiebre baja. Los niños con la gripe, o adultos, de hecho, por lo general se sienten mucho peor, con más dolor y malestar.

El tratamiento de la gripe

A los niños les puede hacer bien descansar más y beber muchos líquidos cuando les da la gripe o influenza.

Si su niño no se siente bien debido a una fiebre, el acetaminofén o el ibuprofeno en las dosis recomendadas por su pediatra para su edad y el peso le ayudará a sentirse mejor. El ibuprofeno está aprobado para el consumo de los niños desde los seis meses de edad en adelante; sin embargo, nunca se les debe dar a los niños que están deshidratados o que están vomitando continuamente.

Es de suma importancia no darle aspirina a un niño que tiene gripe o que se crea puede tener la gripe. La Aspirina durante los episodios de influenza se asocia con un mayor riesgo de desarrollar el síndrome Reye.

Referencias Bibliográficas:

Autor: HealthyChildren.org https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/chest-lungs/Paginas/the-flu.aspx

¿Qué saben la ciencia sobre cómo tratar el COVID-19?

Se están publicando estudios médicos sobre la COVID-19 a un ritmo vertiginoso, lo que suele generar confusión en cuanto a cuestiones simples como qué analgésicos tomar o cómo cuidar de los familiares enfermos en casa.

Como orientación, National Geographic ha recurrido a médicos e investigadores destacados de Estados Unidos y Canadá para que nos recomienden cómo cuidarnos desde casa y cuándo es necesario buscar atención médica.

Cómo combatir una fiebre

La buena noticia es que aproximadamente el 80% de los casos de COVID-19 presentan solo síntomas leves o moderados que no requieren hospitalización. Los médicos recomiendan que estos pacientes se aíslen, permanezcan hidratados, coman bien y gestionen los síntomas lo mejor que puedan.

Para tratar la fiebre asociada a muchas enfermedades, entre ellas la COVID-19, los médicos sugieren tomar paracetamol antes que ibuprofeno.

Los médicos expresan esta preferencia porque el ibuprofeno y otros medicamentos relacionados pueden tener efectos secundarios perjudiciales, como daño renal, úlceras estomacales y sangrados gastrointestinales.

Sin embargo, esta advertencia no quiere decir que el ibuprofeno y los AINE agraven el pronóstico con el coronavirus, como sugirieron la semana pasada varias noticias virales tras la declaración del Ministerio de Sanidad francés. El Ministerio recomienda tratar las infecciones por COVID-19 con paracetamol como primera alternativa.

Referencias Bibliográficas:

Dolor crónico: decidir sobre medicamentos

El dolor crónico puede limitar tu calidad de vida y puede originar problemas graves de salud adicionales. Es importante encontrar un tratamiento efectivo, tanto como lo es equilibrar el alivio del dolor con tu seguridad.

Paracetamol

El paracetamol suele recomendarse como tratamiento de primera línea para el dolor de leve a moderado, como el causado por una lesión cutánea, un dolor de cabeza o un trastorno musculoesquelético. A menudo, el paracetamol se receta para ayudar a controlar la artrosis y el dolor de espalda. También puede combinarse con opioides para reducir la cantidad necesaria de estos últimos.

Cómo funciona. Los médicos no saben con seguridad cómo funciona el paracetamol. Algunos científicos consideran que podría existir un tercer tipo de ciclooxigenasa, la COX-3, que el paracetamol bloquea. El paracetamol no afecta las otras dos enzimas ciclooxigenasas, y no trata la inflamación, solo el dolor.

Beneficios y riesgos. Por lo general, se considera que el paracetamol es más seguro que otros analgésicos no opioides debido a que no causa efectos secundarios tales como dolor estomacal y sangrado. Sin embargo, tomar más de la dosis recomendada, o tomar paracetamol con alcohol, aumenta el riesgo de sufrir daño en los riñones o insuficiencia hepática con el transcurso del tiempo.

En resumen. Generalmente, el paracetamol es una primera opción segura para tratar muchos tipos de dolor, como el dolor crónico. Pídele orientación a tu médico sobre otros medicamentos que debas evitar cuando tomas paracetamol.

Referencias Bibliográficas:

Enfermedad por hígado graso no alcohólico

Resumen

Es probable que la mayor prevalencia de la EHGNA en la población latinoamericana esté relacionada tanto con factores genéticos como ambientales, entre ellos la dieta, el ejercicio y el consumo de alcohol. Hay otros factores que también podrían entrar en juego, como la prevalencia del síndrome metabólico y la DM2, así como el acceso a la asistencia sanitaria.

Entre los factores genéticos, se han identificado varios genes asociados a la EHGNA. El polimorfismo genético más estudiado es la variante genética no sinónima de la proteína 3 que contiene el dominio de la fosfolipasa tipo patatina, PNPLA 3 (rs738409 c.444 C>G p.I148M), que ha demostrado estar fuertemente relacionada con la susceptibilidad de los pacientes con EHGNA a presentar esteato‐ sis, esteatohepatitis y fibrosis.

Curiosamente, esta variante genética es dos veces más frecuente en los hispanos que en los afroamericanos (40 % frente a 19 %). Algunos datos de Latinoamérica muestran una elevada prevalencia de p.I148M en la población general y una prevalencia incluso mayor en los individuos con ascendencia nativa americana. Un estudio preliminar realizado en Chile reportó una frecuencia alélica del alelo G de alto riesgo en el 59 % de la población general, mientras que Pontoriero et al., en un estudio realizado en Argentina con 258 varones voluntarios sanos no emparentados, identificaron el genotipo GG de PNPLA3 rs738409 en el 63,7 % de las personas con ascendencia materna y paterna nativa americana. Es importante considerar que la mezcla de nativos americanos, europeos y africanos es variable en toda Latinoamérica, lo que hace que la composición genética de cada país sea notablemente heterogénea. Por ejemplo, en la población brasileña se ha observado una mayor contribución de la ascendencia genética africana, mientras que en Bolivia, Perú, México, Ecuador, Chile y Colombia predomina la contribución de la ascendencia nativa americana. Datos procedentes de biopsias de México y Brasil han confirmado clínicamente la asociación de la variante PNPLA3 rs738409 con la EHGNA.

Respecto a otros factores de riesgo de EHGNA, los datos de estudios realizados en EE. UU. indican que los hispanos tienen un índice de masa corporal más alto que otros grupos étnicos y que los componentes del síndrome metabólico (es decir, obesidad, prediabetes/DM2, hipertensión arterial, obesidad visceral y dislipidemia) son sorprendentemente más elevados en este grupo étnico que en la población caucásica y afroamericana. Se ha señalado que la obesidad central podría ser un factor causal, ya que los hispanos que viven en los Estados Unidos presentan un alto contenido de grasa intraperitoneal y hepática en comparación con los caucásicos y los afroamericanos.

La evaluación de la prevalencia de obesidad en Latinoamérica permite estimar que los casos de EHGNA seguirán aumentando en los próximos años. En el informe de 2016 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia de sobrepeso/obesidad en los adultos latinoamericanos fue del 62,8 % en los hombres y del 59,8 % en las mujeres, y las regiones de Latinoamérica y el Caribe mostraron el mayor índice de masa corporal media en los menores de 19 años (ver https://www.who.int). Además, como en otras partes del mundo, el aumento de la prevalencia de la DM2 también podría contribuir a una mayor prevalencia de la EHGNA en algunos países de Latinoamérica. Por ejemplo, México y Brasil se encuentran actualmente entre los 10 países con más adultos afectados por la DM2.

La inactividad física también es muy prevalente en esas regiones. Según la OMS, los países de Latinoamérica y el Caribe son los primeros del mundo en inactividad, con una tasa de prevalencia de actividad física insuficiente, del 32 %. Un reciente informe sobre la actividad física de 64.034 adolescentes de la región mostró que solo el 15 % eran activos físicamente.

Por último, dado que el microbioma intestinal juega un importante papel en la fisiopatología de la EHGNA/EHNA, sería interesante estudiar patrones específicos de cada región que pudieran contribuir a una mayor prevalencia o a un diferente grado de severidad de la EHGNA. En cualquier caso, los datos actuales de Latinoamérica son escasos e insuficientes para llegar a una conclusión.

 

Referencias Bibliográficas:

Autor: Journal ListClin Liver Dis (Hoboken)v.13(Suppl 1); 2019 May

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/